DISCIPULOS Y MISIONEROS DE JESUCRISTO  
 
  REVISTA POR 50 AÑOS 30-06-2026 06:47 (UTC)
   
 
LA PARROQUIA SAN JOSÉ ME HIZO PASTOR
 
Un par de meses antes del huracán Mitch, que asoló el país la última semana de octubre y primeros de noviembre de 1998, asumí la parroquia San José como párroco. Los días del huracán jamás los olvidaré. Recuerdo que alojamos 35 familias (casi cien personas con gatos, gallinas, perros, bultos, cajas) en los salones parroquiales. Aquello parecía el juicio final. Pero debo decir que la Divina Providencia del Señor nos ayudó a tener pan y tortillas en los casi diez días que acogimos a los damnificados. Así me estrené de párroco.
Después del huracán Mitch, todavía el sector de la hoy parroquia Resurrección, (sector Sandoval, Villeda, Perfecto Vásquez) bajo cuyo cuidado estaba el P. Juan Amengual, c.m., pertenecía a la parroquia San José.
El proceso se separación de esos sectores fue lento, a veces doloroso y confuso. Lento porque había que ponerse en camino en la constitución de una nueva parroquia, ¿cómo? A través de la formación de consejos de sectores, consejos comunitarios, evangelización, catequesis y pastoral juvenil.
Era doloroso porque se trataba de desmembrar la parroquia San José. Aquellos sectores se sentían vinculados a la parroquia, participaban del Consejo Parroquial y ahora, de repente, por encargo del Obispo, Mons. Ángel Garachana, tenían la oportunidad de ser ellos mismos, formando primero la Vicaría Resurrección, con miras a la parroquia Resurrección. Yo ya no llegué a ver ésta constituida.
Había confusión porque no sabíamos ni cuán rápido ni cuán lento debía ir el proceso de separación de aquellos sectores. Hubo que acostumbrarse a decir Vicaría Resurrección e ir explicando e informando que se trataba de una cuasi parroquia, de una parroquia que funcionaba de hecho, pero que todavía no lo era porque no había sido constituida por el Obispo.
A pesar del desgarramiento que suponía dividir la parroquia San José, al fin nos fuimos haciendo a la idea de que la vida sigue, la Iglesia debía avanzar y las comunidades debían adquirir su mayoría de edad. Así es que, la Vicaría Resurrección levantó vuelo y ahí la tenemos, gracias a los esfuerzos de pastoral que la madre parroquia San José le prestó durante muchos años.
Por otra parte, el 1 de mayo del año 2000, Año Jubilar, toda la parroquia San José, con sus cuatro sectores Medalla Milagrosa (Cabañas), San Martín (Suncery), San Juan de Dios (La Aurora) y San José (Medina) peregrinamos a la Catedral. Ese día nos tomamos la 3 Avenida contra vía. Éramos varios miles de feligreses. Estaban entonces los Hermanos de San Juan de Dios, Hno. Félix y el Hno. César. El Obispo nos recibió en la entrada de la Catedral. Fue un momento en el que experimenté un gozo y una alegría indescriptible. Allí comprendí lo que es la Iglesia de Jesucristo: un cuerpo vivo, en comunión, en fe y caridad.
Durante mi estancia en la parroquia San José quise imprimir, en colaboración con el Equipo de Evangelización, un talante misionero. De ahí las Misión Parroquial Anual que promovíamos por el Canal 48 con Paty Torres, Radio Tiempo, Radio Luz y Radio Continental y La Prensa.
La parroquia San José me hizo “pastor”, fue mi escuela para comprender el evangelio de la vida. Aprendí mucho de los diferentes equipos: el de Catequesis, el de Pastoral Juvenil, el de Cáritas, el de Liturgia, Delegados, Ministros Extraordinarios, Misión, Renovación Carismática, AMM, JMV, Legión de María, Sdo. Corazón, Pastoral de la Salud-Dispensario San Juan de Dios.
Los jóvenes de la parroquia San José siempre han tenido un protagonismo especial en las fiestas y actividades parroquiales, sobre todo en los actos de Semana Santa. Estoy seguro que hay otros chicos y chicas como fruto del trabajo de la pastoral de catequesis infantil y de la pastoral juvenil. Ellos ponen la ilusión, la alegría y el dinamismo. Espero que conozcan bien a Jesús y tengan el valor, como Cristóbal, hijo de esta parroquia, ha dado el paso para formarse para la vida sacerdotal y misionera.
 
El Señor, dice San Pablo, es el mismo ayer, hoy y siempre. Las personas cambiamos, pero Dios permanece. Pido a toda la Comunidad Parroquial, especialmente a los Agentes de Pastoral, que sirvan con gozo al Señor. Permanezcan unidos, fieles al Señor en todo. Como dice san Pablo: tened una sola fe, un solo Señor, un bautismo y Dios Padre de todos.
Que estos 50 años de ser familia parroquial les impulse a renovar la ilusión, las ganas, el compromiso, el trabajo por el Reino de Dios.
Reciban mi afecto y mi oración. Le pido al Señor que bendiga todos sus trabajos y los haga fructificar. De ustedes, P. Fausto Antonio Leonardo Henríquez, c.m.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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